Sábado, 23 de abril de 2005
Aprovechando que hoy es el día del libro y, asombrado ante el inmenso poder mediático y afán de perduración que la Iglesia Católica ha demostrado en las últimas semanas con las coberturas informativas que han realizado de la muerte del papa anterior y de la elección del nuevo, tanto los canales públicos como privados de televisión, he recordado las aladas palabras que el inmortal escritor argentino, Borges, refiere en uno de sus escritos con la esperanza, presumo que fallida, de que algún día el irrealizado e irrealizable vaticinio paterno se cumpla:
"Mi padre era muy inteligente y, como todos los hombres inteligentes, muy bondadoso. Era discípulo de Spencer y alguna vez me dijo que me fijara bien en los uniformes, en las tropas, en los cuarteles, en las banderas, en las iglesias, en los curas, y en las carnicerías, porque todo eso estaba a punto de desaparecer, y yo podría contar a mis hijos que había sido testigo de tales cosas. La profecía no se ha cumplido aún."
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tres dos jóvenes gaditanos que comparten su peculiar visión de la vida cotidiana. La sencillez, la ironía y el buen humor se mezclan en la Tacita de Plata.